jueves, 5 de junio de 2014

The Kraken Project: emerge la singularidad.

“Plan de medidas anticrisis”
 

(Atención, revelamos algo de la trama de la novela, aunque sólo del principio)

http://www.prestonchild.com/books/preston/krakenproject/

La Nasa está preparando una nueva sonda para sumergirse en el Mar de Kraken, situado en la lejana luna de Saturno, Titán. Es el satélite más grande de Saturno, y el segundo del Sistema Solar, sólo superado por ¡Ganímedes!, por supuesto. Titán cuenta con una atmósfera y con mares, dunas, ríos, lagos.. .Por cierto, al parecer, el extraordinario astrónomo barcelonés José Comás i Solá fue el primero que sugirió una atmósfera, demostrando su gran habilidad como observador.

La Nasa ha desarrollado una sofisticada sonda submarina muy resistente, pero deberá enfrentarse a peligros y situaciones imprevistas. Por desgracia, la enorme distancia entre Saturno y la Tierra hace que los mensajes tarden una hora en llegar. Por ello, la mejor solución es dotar a la sonda con un software “inteligente”. Con este fin, una programadora de la Nasa desarrolla un programa llamado Dorothy: se trata de un software potente, ágil, con la capacidad de aprender y desarrollarse. Dorothy adquiere conciencia de si misma, y de repente se encuentra en un ensayo del viaje: la sonda es sumergida en un tanque lleno de productos tóxicos sometidos a enormes presiones. El problema es que Dorothy a esas alturas se ha coscado de que la Tierra mola mucho más que Titan. Su primera decisión va a sorprender a todo el mundo, y a partir de ahí se va a liar parda…

La novela resulta entretenida y curiosa, aunque no pretende ser más de lo que es, un technothriller dedicado a un público entregado, entre el que me encuentro. Douglas Preston es un especialista en este tipo de relato


en los que un descubrimiento científico crea un follón de escala planetaria. Sus libros resultan curiosos, aunque algo inferiores a los que ha publicado en colaboración con Lincoln Child.

Lo más interesante de la novela es que aborda el concepto de “singularidad”. Se trata de un momento hipotético en el futoro, en el que un desarrollo de inteligencia artificial tomará conciencia de si mismo, superará a la raza humana, y….¿colaborará con nosotros? ¿Nos mandará a freir espárragos ecológicos? ¿Plantará campos de cuerpos humanos como en Mátrix?. Al Igual que con su homólogo en astronomía, la singularidad de un agujero negro, no somos capaces de conocer lo que ocurrirá después de atravesar ese punto. Este tema es un clásico en la ciencia ficción, y ha sido estudiado por autores como Vernor Vinge (que propuso el término singularidad), pero también es abordado por un grupo de científicos que se reunen anualmente en la llamada “Singularity Summit”. A esta cita acuden centíficos procedentes de campos tan frikis como la robótica, la genética, la inteligencia artificial, el envejecimiento, etc.


El tema de la inteligencia artificial y la singularidad se está poniendo de moda, y aparece en películas recientes como “Her”, y todavía más, en la película “Trascendence”, ahora en cartel. La tengo pendiente de ver, aunque no ha recibido muy buenas críticas.


La conocida ley de Moore sobre el crecimiento exponencial del poder de computación y otros factores hacen que estos expertos situen la aparición de esta singularidad en torno al año 2040. Relacionado con este tema está la posibilidad de escanear y digitalizar nuestra red neuronal, para trascender nuestro cuerpo viejuno y achacoso. ¿Acaso será este el futuro de la humanidad, una vida virtual en un entorno informático?...O tal vez, según sostienen algunos, ese hecho ya se produjo, y en realidad estamos viviendo en una simulación sin darnos cuenta. De ser así, estariamos hablando de una IA enormente avanzada, capaz de crear virtualmente genialidades como la música de Mozart, o los chistes de Chiquito de La Calzada…

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